En Occidente, el feminismo, en reivindicación de los derechos históricamente vulnerados de la mujer, puede que, en algunos casos, esté empezando a auspiciar a monstruos. El estatuto razonable del feminismo, como discurso por la justicia que es, pasa por que se identifique claramente como una reivindicación de la dignidad de las personas, sin desatender que ninguno de los miembros de un sexo o “género” merece que se le invierta la carga de la prueba. El alarmismo mediático que padecemos, debido en especial a la, por supuesto, detestable realidad de la violencia machista, se traduce sin embargo en una presión social por la que parece que cualquier hombre debe demostrar que es inocente, pues todo hombre se encuentra bajo sospecha de entrada frente a la mujer.
Cuando un discurso justo se impone más allá de su límite de justa vigencia, cuando se acentúa más allá de su momento de necesidad histórica y comienza a hacer pagar a justos por pecadores, se convierte en ideología, en una falsa conciencia por la que se da la paradoja de que los que anteriormente eran los justos se convierten en opresores, pues siguen apaleando al perro incluso cuando no tenga la rabia. Con ello sólo se consigue hacer del nuevo oprimido un ser rabioso, recrear nuevamente la oposición, empujando a muchos inocentes a convertirse en enemigos.
Las resentidas talibanes que se esconden tras la bandera del feminismo, de la mano del discurso imperante del miedo, del falso naturalismo y del pujante negocio de la seguridad, pueden estar consiguiendo hacer de los buenos hombres otros resentidos. Flaco favor hacen a los esfuerzos del feminismo histórico estas supuestas feministas, pues empiezan a convertirlo en algo odioso para muchos. Esperemos que no acaben por generar un efecto profético de rechazo irracional contra la totalidad del discurso feminista. Por suerte, no todas las feministas pertenecen a este grupo.
Feministas de bien, tened cuidado, pues es posible que se esté empezando a equipar con armas pesadas de esterotipia social a verdaderas depredadoras (victimistas o ególatras). Manteneos firmes y equilibradas en vuestro discurso, pues ante ciertas experiencias y abusos aquí hay un hombre tierno que empieza a perder la compostura y teme que llegue un momento en el que deba aportar nombre y apellidos para ponerse en pie de guerra. Por momentos parece que se empieza a gestar en la inconsciencia de ciertas mujeres el hembrismo y sería ridículo que tuviéramos que fudar el “masculinismo”.
Feministas que abogáis en primer lugar por la dignidad de las personas, con independencia de su condición sexual, y teniendo esto en cuenta, reivindicáis la aplicación igualitaria de los derechos para las mujeres; las que apostáis por la comprensión y la justicia y ya no tanto por la competencia, allí donde estéis, quiero hacer alianza con vosotras para aliviar mi cada vez mayor resentimiento como damnificado de mi experiencia de lo femenino y recuperar de nuevo la confianza.
7 comentarios:
Que te jodan, machista insensible. No me extraña que estés resentido, pero seguro que las damnificadas son ellas por aguantarte. Las mujeres no necesitamos ni queremos tíos así.
Estimada amiga, lamento que con tu tono y tus palabras confirmes las mías. Lamento también que, seguramente, te hayan hecho sufrir a lo largo de tu vida, y no sólo lo lamento, sino que comparto tu sentimiento. Por suerte, sin embargo, aún guardo algo de esperanza de encontrar a una mujer que sea capaz de hablar de ciertos temas sin caer en el insulto fácil y estereotipado.
Te deseo que seas feliz.
Para ser una buena feminista, primero hay que ser reflexiva, saber leer sin prejuicios y, por supuesto, ser mínimamente inteligente. Tú misma: ¿eres reina o princesita (damisela)? Para empezar a abrir boca, recomiendo esta entrada de una entrevista a Rosetta Forner:
http://multimedia.terra.es/viewer/portada.cfm?cod_media=45482
Has hablado con verdad. Yo soy un hombre y he sufrido algo del tipo de lo que hablas; yo era tímido y no había tenido una novia, pero las amaba e idealizaba más que a nada. Pero de pronto apareció la ideología feminista que ostenta la imposición con apoyo de la fuerza del estado para cosas tan arbitrarias y tiranas, como discriminación positiva, cuotas de género, inverción de la carga de la prueba y leyes que buscan favorecer o empoderar a la mujer.
Ya no sólo estoy asqueado de ellas, quiero la guerra y demostrarles de una vez por todas que si vamos a cargarnos la lógica e imponer lo que nos conviene, por algo los hombres somos los más fuertes y vamos a demostrarles quien es el que tiene que estar bajo leyes que las desfavorezcan y así no tener como hombres que pasar por el sufrimiento o desdicha que sólo una mujer puede producir en nosotros.
Estoy de acuerdo con el artículo. Las ideologías feministas son un peligro. Hacen que la mujer pierda esa sensibilidad que es propio de una mujer. Incita a la guerra entre hombres y mujeres, como bien se muestra en los comentarios que me anteceden. No al Feminismo ni al Machismo. Seamos solo hombres y mujeres que con sus diferencias nos complementemos y vivamos amándonos. Mujeres no perdamos la sensibilidad y dejemos que los hombres nos mimen. No por ello somos menos y no significa por ello que no podamos lograr grandes cosas. Pero no querramos ser iguales que los hombres, porque hombres y mujeres somos diferentes.
Las FEMINISTAS tienen dos tipos de “discursos”, uno donde humillan a los Hombres (ya que para ellas todos los que tenemos PENE somos MACHISTAS) por lo tanto somos innecesarios para ellas y para la sociedad. Y el otro discurso el cual va dirigido para todas las Mujeres “humilladas, sufridas e inocentes” que por el hecho de tener Vagina se les ha considerado como “Objetos”.
El FEMINISMO es tan peligroso como EL MACHISMO o, incluso aun mas, ya que, lo que se quiere es un cambio de roles, que el Hombre sé vuelva y se mantenga sumiso ante la Mujer. Aprovechándose al tener al lado de ellas cada vez más y nuevas leyes, mientras nosotros los Hombres tenemos las manos atadas. Sin poder dar nuestras opiniones sin que antes nos acusen de Machistas…
Excelente articulo, excelentemente redactado y sumamente claro. Desde Uruguay comparto 100% lo que decís, he sufrido casos de feminismo radical y extremo, y puedo decir que es peor que el machismo(cosa que no soy parte)Me uno a la distancia en esta causa de dejar de ser enemigos y volver a ser complemento. Saludos!
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